lunes, mayo 27

Francia busca reforzar su presencia en el Pacífico Sur ante la pujanza de China y EE UU | Internacional

Francia aspira a ser una potencia clave en el Pacífico Sur, una región estratégica que se ha convertido en una de las zonas más cortejadas del tablero geopolítico. Desde el archipiélago de Vanuatu, situado a más de 1.700 kilómetros al este de Australia, el presidente Emmanuel Macron ha denunciado este jueves “las injerencias” y los “nuevos imperialismos” que, en su opinión, se producen en esta parte del mundo, escenario de una creciente rivalidad entre China y Estados Unidos. La gira del mandatario francés, que empezó el lunes en Nueva Caledonia y concluirá el viernes en Papúa Nueva Guinea y Sri Lanka, busca, en ese contexto, erigir al país europeo en una alternativa a las dos potencias.

“En [la región del] Indo-Pacífico y particularmente en Oceanía están apareciendo nuevos imperialismos y una lógica de poder que amenaza la soberanía de numerosos Estados, los más pequeños, a menudo los más frágiles”, ha declarado Macron en un discurso en Port Vila, la capital de Vanuatu. La nación insular, antiguo condominio franco-británico de 300.000 habitantes, se extiende a lo largo de 1.300 kilómetros (son 80 islas), lo que la convierte en un codiciado territorio para las potencias de la región. China, en particular, ha invertido considerablemente en las infraestructuras del país en los últimos años.

“Las injerencias se multiplican” en la zona, ha recalcado Macron, antes de desgranar la estrategia de Francia para esa área, que, según fuentes del Elíseo, se basa en “la capacidad de proponer una alternativa” a estos Estados, sin entrar en una lógica de confrontación en la que deban elegir entre Estados Unidos o Pekín. El dirigente, el primer jefe de Estado francés en visitar uno de estos países insulares del Pacífico, ha prometido que su Gobierno luchará para fortalecer la “independencia y soberanía” de estas pequeñas naciones.

Tras décadas de olvido, el Pacífico Sur se ha convertido en una zona decisiva en el ámbito geopolítico, donde China y Estados Unidos se disputan la influencia militar, económica y diplomática. El estrecho de Taiwán ha sido escenario de fuertes tensiones en los últimos meses, al igual que el mar de China meridional, con disputas territoriales. Los pequeños países insulares son claves, ya que pueden abrir o cerrar el paso a otras vías cruciales del Pacífico.

La visita de Macron ha coincidido con las del secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, y del responsable de Defensa, Lloyd Austin, a la zona. Ambos viajaron, respectivamente, a las islas Tonga y a Papúa Nueva Guinea, rica en recursos naturales, con el objetivo de reforzar los vínculos de seguridad. Hace unos meses lo hicieron también el secretario de Exteriores británico, James Cleverly, y el primer ministro indio, Narendra Modi.

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Un nuevo impulso

Francia busca dar un nuevo impulso a la estrategia lanzada en 2018, sobre todo después del varapalo sufrido en 2021, cuando Australia firmó el pacto de seguridad Aukus con Estados Unidos y el Reino Unido, una alianza militar para contrarrestar el auge de China en la región del Índico y del Pacífico. El acuerdo supuso la renuncia de Canberra a la adquisición de submarinos de propulsión diésel fabricados por el conglomerado francés Naval Group, y su sustitución por submarinos estadounidenses de propulsión nuclear.

El anuncio fue un jarro de agua fría para París, que apostaba en parte por ese millonario contrato para aumentar su peso en la zona. Para Céline Pajon, investigadora del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (Ifri), la cancelación del contrato “puso en evidencia los límites y las contradicciones de la posición equilibrista de Francia, que aspira a ofrecer una alternativa a la elección impuesta por la rivalidad sinoestadounidense”. En una columna del diario Le Monde, subrayó que “París no dispone ni de las capacidades ni del peso diplomático para jugar tal papel”.

Tras el Brexit, Francia se convirtió en el único país de la Unión Europea con presencia en esa zona del Pacífico, donde viven más de 1,5 millones de sus ciudadanos en siete territorios de ultramar como Nueva Caledonia, Polinesia Francesa, Tahití o la isla de Reunión. En consecuencia, el país dispone de nueve millones de kilómetros cuadrados de zonas económicas exclusivas en esa región. Pero para ganar más peso estratégico, aún le queda camino por recorrer, sobre todo en el ámbito de la defensa.

Macron ha anunciado la apertura de una embajada en las islas Samoa, en Polinesia, una oficina de la agencia de desarrollo en Vanuatu, así como el despliegue de 200 soldados adicionales en Nueva Caledonia (donde ya hay 1.600) y una inversión para mejorar los equipamientos militares de la isla, aún francesa y donde realizó la primera parada de la gira.

Defensa del medio ambiente

La estrategia de París apuesta también por aumentar las acciones en defensa del medio ambiente y en la lucha contra las consecuencias del calentamiento global, un tema que afecta especialmente a estas pequeñas islas del Pacífico, amenazadas por la subida del nivel del mar.

En marzo, el primer ministro de Vanuatu, Ishmael Kalsakau, pidió ante Naciones Unidas “reaccionar, y rápido” para evitar el “apocalipsis”. Junto a Macron, publicó el jueves un texto en el cual ambos dirigentes instan a los países a aumentar “significativamente los recursos movilizados a favor de los países y comunidades vulnerables”. El dirigente francés proseguirá su gira este viernes en Papúa Nueva Guinea, un país con gran diversidad de bosques, antes de viajar a Sri Lanka para reunirse con el presidente Ranil Wickremesinghe, según ha confirmado la prensa local.

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